“Amar, creer, crear: la pasión por ser”

    El blanco del papel encandila cada rincón de mi mente y protagoniza la escena. Paseo mi mirada por el espacio vacío, intentando visualizar la imagen que en breve, es mi deseo, tome cuerpo y sea protagonista de una más de las historias que, a diario, gravitan por mi mente. Pero nunca es una más. Cada una de ellas es una secuencia de aquello que me rodea y que deseo que penetre en lo más profundo de mi ser y me acompañe por toda la eternidad. Una imagen más, pero única e imperecedera, del libro que ilustra mi vida.

“Intenta visualizar cada rincón de la estancia a la que te enfrentas, con respeto: infinito respeto. Nunca caigas en el desánimo. Deja los miedos al fracaso en el lugar que le corresponde: lejos de tu mente, tu cuerpo; en la nada; allí las ánimas gimen eternamente por aquello que nunca pudo ocurrir.

Inicia la simbiosis entre mente, mano, materia y soporte. Acaricia con tus manos el blanco inmaculado, como si fuera la llave que te abrirá la puerta del refugio en que tu huella quedará grabada para siempre y formará parte de lo eterno. Desplaza con suavidad el lápiz sobre el papel y distribuye las formas sobre el espacio cerrado en forma de cajas geométricas que, al abrirlas, convertirán la esencia de lo simple en el deseo que satisfaga tu ego: nunca dejes de pregonarlo. El hecho quedará grabado a fuego sobre su piel inmaculada. Acaricia cada una de esas formas con infinito cariño y ofrece a cada línea que lo bordea, la autonomía necesaria para que esparza su simiente sobre el lugar que circunda y le dé el valor necesario que le ayude a ser un ente más, que reconforte tu espíritu creador. Sin prisa pero sin pausa, observa como la imagen instalada en tu mente se transforma, como por arte de magia, en aquello que tu deseas transmitir y, aquello que en principio parecía imposible, adquiere la dimensión necesaria que la convierte en el objeto de tu deseo: parte de ti; esencia de tu espíritu.Para finalizar nunca te olvides, querido-a y dilecto-a alumno-a, y desde el primer momento, del ingrediente fundamental que te llevará a la consecución de la obra ansiada: la pasión. Esta encenderá la llama que te eleve a lo sublime y te ayudará a encontrarte más cerca de Él y… a ti mismo. El acto de crear se dio: compártelo.”

La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie e interior

Así

“Ardiente tu mano,
frente a la luz que alimenta tus sueños
transida de recuerdos imperecederos,
que captan
el color esperanzador
de cada uno de tus anhelos.
Así,
heridas cierran al paso del pincel,
fiel reflejo del ariete que da paso a tu vida.”

EL COLOR DE LA LUZ

TAMBIÉN YO, AL IGUAL QUE TÚ, FUI UN CRÍO Y LAS PALABRAS, PUGNABAN POR APARECER ENTRE MIS LABIOS Y PREGUNTARTE EL PORQUÉ DE AQUELLO QUE OCURRÍA A MI ALREDEDOR.

AÑOS DESPUÉS, CON LA MEMORIA PRESENTE EN MIS SENTIDOS, QUIERO DARTE A TI PADRE, A TI MADRE, LA PALABRA DE LA CUAL CARECISTE, CUANDO TUS SENTIDOS ESTABAN ALERTA, EN LOS ACONTECERES QUE CONFORMARON TU VIDA.

“Que la tristeza no empañe mi luz.
Que mi mirada ilumine tus ojos.
Que mi voz cante tu belleza.
Que mis sentidos liberen mi ser.
Que tú, si, tú que sufres,
sientas el despertar a la vida,
a partir del deseo de un mundo en paz y justicia.”

Soñó que…

Eran las siete en punto y, como cada día, al sonar el despertador, sus ojos se abrieron con sigilo y dirigieron su mirada hacia la ventana que, con la persiana bajada, dejaba entrever un ligero resquicio de luz que le informaba: el día empezaba a clarear. No había prisa por levantarse. Años atrás, el mundo dejó de esperarle. Su mirada volvió al punto de encuentro en que sus ojos iniciaron su abertura y contempló la lámpara que colgaba del techo. Ya se encontraba allí el día en que se mudó a vivir en aquel pequeño piso. Siempre le pareció una lámpara triste; pero en ese momento, le pareció más triste que nunca y la melancolía, se adueñó de su ser. Una furtiva lágrima asomó por su ojo izquierdo y resbaló, mejilla abajo, hasta que desapareció engullida por la textura de la sábana que cubría su cuerpo hasta el cuello.

Ocupaba el espacio izquierdo de la cama de matrimonio instalada en la habitación y, como cada día, su mano derecha acarició suavemente el espacio opuesto, debajo de las sábanas, como si por el hecho de acariciarla, algo o alguien se encontrara a la espera de la caricia, y la retiraba con prontitud, temeroso. Pero, como cada día, el espacio se encontraba vacío. No es que esperara encontrar lo que nunca tuvo. Sencillamente, a lo largo de los años, se acostumbró a hecho tan insignificante y la rutina, le empujaba a diario a rito tan sencillo. La verdad es que nunca, nada ni nadie, ocupó ese espacio. Permaneció inmaculado a lo largo de los años.

Una noche, años atrás, soñó que alguien le acompañaba y, desde ese momento, el recuerdo estuvo presente en su mente, a diario, antes de levantarse. Encontró a alguien, junto a él, bajo las sábanas. Aquello, lo que Dios quisiera que fuese, permanecía quieto a la espera y su respiración era tranquila. Entonces él, como si de siempre esa presencia se encontrara allí, acarició con dulzura aquello que simulaba un rostro, unos pechos. Fue entonces cuando su cuerpo, sus manos, su mente, se desplazaron a su encuentro  en la búsqueda del color que diera sentido al acontecimiento. Encontró un miembro erecto. Lo acarició con suavidad. La respiración de ese cuerpo, de su cuerpo, momentos antes tranquila, aceleró su movimiento, a la búsqueda del aire, y una gran excitación dominó su estado mental hasta que …fue en ese preciso instante cuando despertó empañado en sudor y sus ojos, abiertos como platos, contemplaron con terror el espacio, junto a él, vacío. Desde ese día, ni siquiera en sueños gozó de compañía alguna. Ese día, decidió negar la evidencia y…dejó de soñar.

Mi deseo por ti

El color de la luz

IMG_4259 - copiaMi deseo por ti arranca desde el momento en que tu sonrisa acarició mi mirada y se estableció en lo más profundo de mis ojos: fue por mí y para mí.

Mi deseo por ti se agudiza al contemplar el revuelo de los pliegues de tu falda y siento que me invitan a establecerme entre sus estancias y llenar de luz, tus deseos.

Mi deseo por ti no se disipa con un simple lamento de desesperación por la insistencia o desaparece de mi mente con un rotundo  no, que brote de tus labios.

Mi deseo por ti es el hecho de saber que me desprecias por derecho y asumes  con frigidez la consecuencia del desarraigo moral, en que me sumerges.

Mi deseo por ti fortalece la  voluntad de tu deseo  por escapar de la influencia de un suspiro enternecedor en que se vería comprometida la voluntad, de ese deseo.

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VOLAR, VOLAR, VOLAR…

El color de la luz

    Volar, volar, volar…

                                     sinónimo de libertad. Llegar hasta los confines de mi universo y establecer la luz que me indique cada uno de los secretos que aún permanecen en el fondo de mi alma.

    Pero no debo, no puedo; aún no. Sería como esclavizar cada uno de mis deseos y que nunca, jamás, esa luz que tanto ansío, corroborara mis temores y estableciera el fin de aquello que todo ser humano necesita: dignidad.

    La tarea es ardua. Pero el colofón a tanto sufrimiento, un día, debe darse.

    Creo en el ser humano. Creo en la voluntad de que todo hombre o mujer bien nacido-a, un día dirá “BASTA”, con letras grabadas en acero, forjado por la voluntad sincera del que se siente injustamente vejado.

    Son tiempos convulsos…

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