Inocencia perdida

Renegué de mi inocencia cuando, con un simple suspiro, allanaste mi camino hacia el infinito. Aceleraste mis pasos; fui preso de mi pasión  y tus palabras calcinaron mis sentidos  que, así, con un simple suspiro, castigaron mi presencia  y desde ese momento una solitaria moneda, un simple céntimo, es suficiente para que todos, excepto lo que de mí queda, disfruten de  tus caricias.

Un comentario sobre “Inocencia perdida

Replica a Carlota Cancelar la respuesta