Aquel día…

… rompió a llorar la vida;

abandonó al hombre el color;

renegó de la amistad y,

 del lugar donde se produjo,

dormida,

 cegó la mirada del pecador.

Calcinó la simiente del rico;

insufló esperanza e indujo,

a ser feliz al pobre y,

le libró por siempre del dolor.

Aquel día,

 el sol cubrió su faz,

y desterró de su mirada,

la vergüenza del ser mezquino:

decía ser superior.IMG_20150831_191239

Un comentario sobre “Aquel día…

  1. Con el sabio amargo dijo: Vanidad de vanidades,
    todo es negra vanidad;
    y oyó otra voz que clamaba, alma de sus soledades:
    sólo eres tú, luz que fulges en el corazón, verdad.

    Y viendo cómo lucían
    miles de blancas estrellas,
    pensaba que todas ellas
    en su corazón ardían.
    ¡Noche de amor!

    Y otra noche
    sintió la mala tristeza
    que enturbia la pura llama,
    y el corazón que bosteza,
    y el histrión que declama

    Y dijo: Las galerías
    del alma que espera están
    desiertas, mudas, vacías:
    las blancas sombras se van.

    Y el demonio de los sueños abrió el jardín encantado de
    ayer. ¡Cuán bello era!
    ¡Qué hermosamente el pasado
    fingía la primavera,
    cuando del árbol de otoño estaba el fruto colgado,
    mísero fruto podrido,
    que en el hueco acibarado
    guarda el gusano escondido!
    ¡Alma, que en vano quisiste ser más joven cada día,
    arranca tu flor, la humilde flor de la melancolía!

    Antonio Machado

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