Alcanzaron una nube las notas de mi canción. Satisfecho me encontraba. Mientras, oía vibrar cada uno de los destellos de luz que, al paso del sol por las nubes, reverberaban en la inmensidad del espacio circundante. Allí, a su alrededor, se congregaron todas las almas que antaño conocí y disertaron sobre lo oportuno del momento en que sonaba. Me irrité; porque tal hecho, desvirtuaba cada uno de los pensamientos que circularon por mi mente en el momento que la compuse. Necio de mí: no supe comprender lo que ocurría hasta que, horas después, descendieron las notas hasta mi rostro, en forma de lluvia negra e inmisericorde.
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Un día cualquiera…
…y me dirigí allá donde los sueños irrumpen con estruendo entre las rocas que protegen nuestro corazón, y el oleaje que define nuestro ímpetu enaltece el sentido de lo humanamente correcto. Pero, como siempre, nada hallé. Miento: unas pequeñas migajas esparcidas entre las brumas de la ignorancia y como no, ahí si pude discernir entre el desengaño que produce el paso de los días en nuestros recuerdos, y el desencanto en que nos sumimos cuando creemos que, los sueños quedan atrás y el presente ejerce su presión en nuestra mente hasta que elimina lo diametralmente opuesto a la sabiduría. Una vez más me equivoqué y, otra vez más, la frustración hace mella en mí. Pero después, como siempre, me siento a gusto conmigo mismo al comprobar lo bien que me llevo con ella: mi ignorancia.
Los números de 2014
Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.
Aquí hay un extracto:
Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.600 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 27 viajes para llevar tantas personas.

