Imagen (137)

Accedo al interior de tu mirada,

y veo el sol ardiente que, sin piedad,

golpea mis sentidos, y me conmina a pensar que,

 tú, deseas mi dolor y, así, laceras

mi luz absorbiendo mi vida.

 Solo me queda esperar

el momento oportuno en que, tú,

decidas transigir en tu empeño para,

a continuación, permanecer en ti, dar vida

 con mis palabras a tu silencio y apagar tu fuego,

 con mis lágrimas.

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